La tucha y los lugares turísticos de México

Dentro de todos los lugares turísticos de México, existe uno que es particularmente hermoso, desde mi punto de vista. Esto hablando de la ciudad blanca, Mérida, cuna de mis antepasados. Conozco muchas historias de Mérida, gracias a mis viajes a través de PriceTravel, pero hay una leyenda que me cautiva mucho. Es sobre el origen del nombre de la esquina de la tucha, un lugar que tiene varias historias que contar a las generaciones siguientes.

A finales del siglo XIX, y en los principios del XX, la ciudad fue testigo de una presencia que no se ha vuelto a mostrar durante varios siglos. En una esquina de la ciudad, se encontraba la casa de la mujer más bella que hayan visto esas tierras, y se llamaba Caridad. Era una guapa mulata de origen cubano, que había llegado a Mérida e instalado una academia de canto y de francés. Se llamaba “la coca”, y tenía mucho éxito entre los lugareños.
la-tucha-y-los-lugares-turísticos-de-México

Es muy evidente que una mujer tan bella sería perseguida por muchas personas. Pero decir muchas se queda corto, ya que la casa y sus alrededores solían estar invadidas por caballeros que esperaban a que la mujer saliera a caminar. Y bueno, para colmo de males, la mujer era bastante coqueta y disfrutaba toda la atención que le daban los hombres a su alrededor. Solía salir con el cabello sin recoger, y como lo tenía muy largo y ondulado, así como abundante, despertaba envidia entre las mujeres que la veían pasar. Igualmente, sus vestidos siempre eran muy pegados, por lo que sus curvas exuberantes se exhibían a más no poder, y todavía más cuando utilizaba escotes profundos. De esa manera, salía de su casa y caminaba despacio y con mucho ritmo, conocedora de que era el foco de todas las miradas de quienes estaban alrededor de ella. Y ni qué decir de los suspiros que se quedaban tras de ella, producto de los hombres que la veían caminar, y que la seguían como por órdenes de algún hechizo.

Otra cosa que era bastante común era la gran cantidad de pequeños mandaderos, que llegaban hasta la puerta de su casa para llevarle flores, chocolates o regalos, todos provenientes de los hombres que anhelaban pretenderla. Algunos le mandaban un poema de dedicatoria, mientras que otros optaban por una nota picaresca, pero ninguno lograba hacer que la mujer dedicara su tiempo a ellos.

Pero esto también causaba problemas entre las mujeres, quienes ya se habían hartado de ver a la mujer mostrando todo, pues ellas eran sumamente recatadas y pudorosas. Así, le asignaron el nombre “la tucha”, para hacerla sentir como al mono que se desprecia por su olor.

Una de ellas era justamente la mujer de uno de los pretendientes, el único al que Caridad había logrado aceptar un poco. La esposa estaba muy molesta con todo el amorío, por lo que comenzó una campaña de desprestigio hacia la mujer. Pero el colmo fue cuando le dijeron que estaba con ella, en lugar de haber ido a comer a casa, por lo que la fue a buscar a su escuela y le armó un escándalo tan fuerte y con tantos gritos que todos sus alumnos se fueron de la clase. Y luego, no regresaron, pensando que ese conflicto sería muy fuerte. Y el hombre, nada hizo a su favor para mitigar la furia de su esposa.

Sin trabajo, sin reputación y sin amigos, los pretendientes desaparecieron rápidamente y la mujer se tuvo que volver a su casa, directamente a la isla de Cuba, con todos sus libros de francés y de canto. Nunca se supo de ella, pero el recuerdo de su belleza, quedó todavía marcada en la ciudad, y hay quienes todavía recuerdan esos tiempos en que no se hablaba de nada que no fuera la mulata, o como le dicen ahora, “la tucha”.