René Escobar cuando el instinto de superación se excede

En la vida de muchas persona existen ídolos caídos. También en la de René Escobar.

Cuando René Escobar (joven fiscalista mexicano cuyos logros ya superaron el concepto de “mera promesa”), tenía tiempo y cabeza casi completa para el deporte de alto rendimiento, admiraba profundamente a Lance Armstrong, ex ciclista profesional estadounidense, ganador (y luego perdedor) de varios Tour de Francia. Su constancia fanática, esa lucha sin tregua por ser siempre el mejor, le resultaba inspiradora.

Como le ocurrió al mundo entero, se decepcionó profundamente cuando se destapó la trama de dopaje que Armstrong había tejido a su alrededor. Hoy, René Escobar cree que ese empuje por la superación continua llevó a Armstrong “al lado oscuro” (ahora que está tan en boga la imaginería relacionada con Star Wars). Sin embargo, todavía le reconoce al ex atleta tramposo algunos méritos: “Nunca aceptó ser segundo lugar, lo que me sucede a mí también”. Y, después de todo, Armstrong tuvo el valor de decir toda la verdad, aunque eso haya sucedido después de darse a conocer la enorme corrupción que promovió.

La época de la alta competición ya pasó para René Escobar, lo que no quiere decir que los objetivos relacionados con la disciplina deportiva se hayan esfumado de su vida. “Sí, ya no me interesa hacer deporte de alto nivel (me refiero a los triatlones); hoy tengo otros objetivos en la vida. Sin embargo, contemplo todavía retos en ese campo: me gustaría mucho ser un gran golfista, y también un buen alpinista. ¡Y por supuesto que puedo correr maratones, mejorar mis tiempos año con año! Nunca voy a derrotar a los kenianos, pero me puedo superar, cómo no”, describe Escobar.

Hay una aspiración particularmente interesante, que mezcla el esfuerzo físico con la capacidad de supervivencia y el sentido de la aventura. Y muy específica: René Escobar quiere cruzar a pie el Polo sur. “La preparación es por completo extenuante, pero algún día lo haré”. Escobar tiene buenos amigos en el ambiente del alpinismo profesional mexicano, y ellos lo han invitado en varias ocasiones a realizar la proeza. Cruzar a pie el Continente blanco no es algo que se pueda hacer en soledad, por supuesto. Se necesita del trabajo bien coordinado de un equipo de profesionales. Ya no es como en tiempos de sir Walter Scott, cuando héroes pioneros abrían rutas por donde nunca pasó un ser humano, y con tecnología que, comparativamente, era ridícula. Hoy alguien con excelente condición física, voluntad y recursos puede perfectamente conquistar el Polo sur.